La hostelería española se frena a las puertas de la campaña de Navidad y cede terreno frente a las ventas en los supermercados. De acuerdo con los últimos datos del Indicador del Sector Servicios del INE (Instituto Nacional de Estadística), restaurantes, bares y cafeterías están creciendo al ritmo más bajo en casi cinco años, desde las caídas registradas como consecuencia de la pandemia en 2020. El pasado mes de septiembre su cifra de negocios creció tan solo un 1,1%. Es el segundo porcentaje más bajo desde el inicio de 2021, por detrás tan solo de una ligera caída registrada en marzo de este año, pero eso fue debido al efecto de la Semana Santa, teniendo en cuenta que mientras que en 2024 las fiestas fueron en marzo, este año han sido en abril, por lo que los datos no son comparables.
En abril de este año, de hecho, el crecimiento fue del 7,5%, aunque desde entonces la desaceleración ha sido continua. Y es algo que ha pasado incluso en verano. De acuerdo siempre con los datos del INE, en julio el crecimiento fue del 4% y en agosto, en cambio, se redujo ya al 1,3%.
La explicación
La razón que está detrás de la ralentización en el sector está, según la patronal Hostelería de España, en la pérdida de poder adquisitivo por parte de los consumidores, que está provocando, según explica el secretario general de la organización, Emilio Gallego, que el consumo se esté desviando hacia el hogar, lo que impulsa las ventas en los supermercados frente a los negocios hosteleros.
«En un fenómeno que estábamos viendo ya antes en las zonas turísticas, pero solo por parte del consumidor nacional, y que ahora, cada vez más se está extendiendo también a los turistas extranjeros. La gente sale menos a comer o cenar y se queda en casa» , explica Gallego. Y eso sin olvidar tampoco el fenómeno de los mercaurantes -los servicios de comida en los propios supermercados- y los platos preparados, que facturan ya cerca de 4.500 millones de euros y que no paran de crecer.
Frente a lo que ocurre con el sector de la restauración, la situación en el del alojamiento, la otra división de la hostelería es, sin embargo, completamente distinta. En septiembre registró un crecimiento interanual del 9,7%, por encima del 7,7% de agosto y del 6,2% registrado en julio. Estos aumentos no han impedido, sin embargo, que la hostelería en su conjunto también se frene, con un crecimiento algo más moderado que en los últimos meses, de únicamente el 4,5% en abril.
Récord de empleo
El sector, que superó por primera vez el pasado verano los dos millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, batirá este año un nuevo récord de facturación, teniendo en cuenta que, pese a la desaceleración de las ventas, el crecimiento medio de los nueve primeros meses del año es del 3,1%, pero como lleva advirtiendo desde hace tiempo la patronal Hostelería de España, el problema de fondo está en la falta de rentabilidad porque los costes, especialmente los laborales, están subiendo muy por encima de los precios.
No obstante, y tal y como informó el pasado día 13 de noviembre elEconomista.es, las grandes cadenas de comida rápida están acelerando el alza de precios en España y duplican ya a la inflación.
De acuerdo con un informe reciente realizado por la consultora Simon & Kucher, mientras que el pasado mes de enero, los precios del segmento denominado QSR (Quick Services Restaurants), que engloba a las restaurantes sin servicio de mesa, subieron un 3% interanual, en una línea similar por lo tanto a la del IPC, que se situó ese mes en el 2,9%, la situación ahora es muy distinta. Mientras que el índice general ha mantenido desde entonces una cierta estabilidad, con una subida del 3,1%, estas grandes cadenas de restaurantes han incrementado sus precios un 5,4%, lo que supone un crecimiento 2,4 puntos porcentuales más respecto al inicio del ejercicio.

