La cerveza sin alcohol está de moda. El consumo de esta categoría ha crecido un 19% desde 2019, y todas las compañías están dedicando grandes esfuerzos a mejorar e impulsar sus propuestas 0,0. Pero la fiebre continúa y Mica, una cervecera de Aranda del Duero (Burgos), participada en un 8% por Pascual, ha dado un paso más: ha decidido dejar de producir cerveza con alcohol para centrarse únicamente en la producción de referencias ‘sin’.
De esta manera, la cervecera burgalesa da un giro a su modelo de negocio tras más de diez años de actividad en nuestro país y se convierte en la primera compañía española en dar este paso.
La apuesta es clara y el objetivo es alcanzar un 1% de cuota de mercado en 2030, con un volumen estimado de unos cuatro millones de litros, según ha explicado este jueves su fundador, Juan Cereijo, en la presentación ante los medios. A corto plazo prevé una facturación superior al millón de euros este mismo año.
Su primera cerveza sin alcohol, una tostada estilo Amber Ale que la empresa ha ido mejorando desde hace ocho años, irá acompañada en los próximos meses de otros lanzamientos como una de la variedad IPA y otra de tipo Pielsen, junto a ediciones limitadas, una para Navidad y otra con sabor a limón. Todas ellas sin alcohol, sin gluten, sin filtrar y bajas en calorías.
El mercado de la cerveza sin alcohol es imparable, y así lo reflejan los datos de Cerveceros España. En concreto, el segmento ha crecido por tercer año consecutivo, representa ya el 14% del total comercializado y crece a ritmos del 4% anual, con previsiones del 7% para los próximos años. Mientras tanto, las ventas de las opciones con disminuyen año tras año.
5 millones de inversión
Los planes de Mica pasan por centrar los esfuerzos en la hostelería, con el objetivo de que este mercado concentre el 75% de las ventas de cara a 2030. Además, la cervecera se ha propuesto alcanzar en ese plazo una facturación de 15 millones de euros y una producción de 4 millones de litros. Para ello, calculan invertir un mínimo de 5 millones de euros, que se destinarán a adaptar sus instalaciones a una producción completamente sin alcohol.
En el corto plazo, el 75% de la producción actual de Mica —unos 250.000 litros anuales de referencias con alcohol— se reconvertirá ya este mismo año en cerveza sin alcohol, sin gluten y baja en calorías, según avanza Juan Cereijo. El resto de la capacidad productiva se destinará a fabricar cervezas para terceros.
La cervecera también tiene previsto exportar a Estados Unidos, de donde ya han recibido pedidos, y a mantener iniciativas como el de envasar con residuo de bagazo para lograr el «desperdicio cero» y la donación de excedentes a los pastores de la zona.

