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Juan Rodríguez es una de las voces que hay que escuchar cuando hablamos de cerveza artesana. Fundador de la cervecera navarra Naparbier; está en el origen de un sector por el que ha recorrido todas las fases que ha vivido el mercado de la cerveza hasta el momento actual. Acaba de celebrar su 16 Aniversario con planes para potenciar la marca desde Noaín, el corazón de Naparbier.
¿Cómo habéis celebrado los 16 años de Naparbier?
Hicimos una fiesta en el tap room de la fábrica con un concierto. Y hemos sacado una cerveza especial por el aniversario, Naparbier 16, una Hazy Ipa
Echas la vista atrás y con qué te quedas de todo este trayecto recorrido…
Me quedo con el apoyo de la gente del sector que es que te ayuda en el día a día. Han sido16 años muy intensos. El principio de este recorrido fue potente en cuanto a ventas y aceptación del producto. Fueron tiempos de unas ventas bastante lógicas. En 2018 vino otra etapa. Empezó a haber muchas fábricas y algún cierre y luego vino la pandemia que arrasó con todo y nos debilitó a todos. Creas una empresa y piensas que va a ir todo bien pero todo lo que pasa a nivel mundial es muy fuerte y un poco increíble: Pandemia, guerras, precios exagerados… Seguir un pie y seguir peleando es un milagro. Hay que ser consciente de que no es fácil mantener una empresa joven y pequeña. En todo este tiempo, te quedas un poco con el conjunto. En 2009 cuando abrimos Naparbier no te podías poner a plantear todo esto.
¿Cuál fue tu palanca de cambio en tu vida para montar Naparbier en el 2009?
Mi pareja. Una conversación con ella fue lo que más me empujó a hacerlo. En tiempos de crisis como la de 2008-09 en España el autoempleo fue una de las salidas. Podría haber sido más conservador, pero en todas las opciones que barajamos una era la inquietud por el mundo de la cerveza. Tenía primos en Alemania y conocía el tema de la cerveza. También fue una influencia importante. El nombre lo dice un poco todo: Napar es una expresión muy local y bier viene del alemán.
Los primeros años fueron muy potentes en cuanto a internacionalización. ¿Cómo fue ese camino y en qué punto estáis ahora?
Empezamos muy localmente: barril de inox y reparto. Empezamos con una lager, una clásica alemana. Teníamos dos estilos. Luego empezamos con otro tipo de productos como ZZ , una IPA. Fue el boom de los festivales en Europa. Se nos invitaba por el conocimiento de nuestra cerveza y abrimos muchas puertas a nivel internacional en esos años. El mercado no lo regulas tu. Buscamos mucho internacional pero ahora hay una conciencia de productos diferentes, más locales. Hay nuevas generaciones más inquietas y cosas aprendidas. A nadie le extraña qué es una IPA, hay cultura. Es buen momento para volver a quedarte en casa y vender producto más local. Es lo lógico. La exportación debe ser una ayuda
Hace un año y medio, afrontastéis una operación muy novedosa en el sector que fue aglutinar bajo el paraguas de Naparbier dos proyectos como Mala Gissona y Bidassoa, manteniendo marca e identidad ¿Cómo ha evolucionado esta idea?
Muy bien. Todo es complejo y había que atar muchas cosas. Ahora con el tiempo, miramos hacia atrás y todo es muy positivo. En 2026, podemos producir 200.000 litros más al año. Producción muy asentada, con cada marca sabiendo donde está. Asociarse con empresas con las que tienes cosas en común y aparcar egos, nos permite ofrecer cosas a la gente que antes no podíamos ofrecer. Hemos aprendido mucho de ellos. Manu (Manu Murillo fundador de Mala Gissona) es una persona muy querida en el sector y con una gran experiencia. Las marcas están bajo el paraguas de Naparbier pero cada marca ha mantenido su personalidad. Estamos terminando las tres webs. Cada proyecto sigue con sus ritmos. La imagen va a ser muy importante. Cada marca va a tener su propia web. La idea es respetar dónde está cada uno, que cada cliente de esas marcas se sienta identificado y sobre todo, mantener la calidad del producto. Seguir el camino que tenían, que estaban haciendo las cosas bien.
Naparbier tiene 2026 subrayado en rojo. ¿Cómo va a ser el futuro más inmediato?
Ahora terminamos con temas en la fábrica. Es un proceso complejo el que hemos vivido en 2025, manteniendo la producción con cambios. En 2026 tenemos el fin de obras, el lanzamiento del e-commerce, ampliación de la capacidad de producción en 200. 000 litros, envasadora. Queremos que sea un año de reducción de costes, ser competitivos. Estamos valorando la instalación de placas solares; alcanzar acuerdos de carburos para el CO2, que es un tema que nos preocupa tanto a nivel económico como por vocación en defensa del medioambiente. La idea es vender localmente y ser más ecológicos y dejar menos huella. Tenemos que ser consecuentes con lo que hacemos. Nuestros proveedores, en la medida de lo que podemos, son casi todos de Navarra.
¿Te imaginabas cuando empezaste que hacer cerveza iba a ser así?
No me lo imaginaba (risas). Y menos pasar todo lo que hemos pasado. Lo haces con una ilusión, pero es bastante duro. El tema del día a día es complicado. Es un mercado cambiante, que te tienes que adaptar, ser flexible y tener capacidad de adaptación
¿Cuál debe ser el perfil de una persona que quiera empezar en el sector?
Mentalidad, que te guste lo que haces. La pasión que ponemos es un poco el diferenciador y lo que te hace llegar adelante con los tropiezos que te vas encontrando en el camino. También hay que conocer bien el mercado y al final todo el mundo en su nicho tiene sus cosas. Debes tener claro que nunca vas a hacer el producto estrella pero sí el producto que se diferencie de los demás y que le aporte algo a tus clientes. E invertir en calidad, que es lo que te va a diferenciar de verdad, además de la atención al cliente.

