Viajar hasta la fábrica de Joint Brewing es sumergirse en un proyecto ilusionante, gestionado con espíritu joven pero que cuenta con una claridad de ideas apabullante sobre cómo gestionar una cervecera basada en un modelo de negocio global.
Estamos ante una cervecera 360 que se sustenta sobre dos patas fundamentalmente: el Beer Joint, cervecería especializada en el corazón de Madrid y la fábrica en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, donde Tinerfe, Paco y Víctor encontraron el espacio ideal para poner en marcha su espacio de producción. La fábrica además, cuenta con una cámara de frío que hace las veces de almacén propio y para terceros – otra de las patas de Joint Brewing- y un Tap Room que se ha convertido en la punta de lanza de la zona y en un espacio de intercambio y conocimiento de la marca con el entorno.

La fábrica está ubicada en un polígono industrial algo distinto a lo habitual. El polígono tiene avenidas anchas y pequeñas zonas ajardinadas, algo completamente inhabitual en este tipo de infraestructuras.
La fábrica se asienta sobre una nave de 700 metros2 mientras que el tap room, que está completamente anexo a ella, ocupa 75 metros2, superficie a la que hay que sumarle la amplia terraza.
Cuatro fermentadores de 2.000 litros cada uno permiten elaborar hasta 8.000 litros en total. Ese es uno de los puntos en los que está trabajando Joint Brewing, que se ven obligados a hacer tres o cuatro elaboraciones. Un aspecto que quieren mejorar con una mayor capacidad. Enlatan fuera de la fábrica, con un proveedor externo, un almacén de frío y apuestan por el reciblaje del bagazo dando de esta forma un contenido sostenible a la producción.
Crecer en capacidad es el reto a corto plazo, una idea sobre la que están trabajando pero no crecer «a cualquier precio sino de manera orgánica» apuntan dentro de un camino que llevan recorrido y en el que «aprendemos día a día desde la experiencia«

El tap room anexo a la fábrica cuenta con un total de nueve grifos donde se pinchan como norma general las cervezas del catálogo propio sin descartar «cerveceras invitadas ocasionales». El tap room cuenta con una cocina industrial propia, una característica que dota de muchas oportunidades al tap room. Normalmente, la propuesta culinaria pasa por hamburguesas y para momentos «más especiales» paellas, barbacoas. El tap room permanece abierto de jueves a sábado.
La idea de Joint Brewing sigue siendo la misma que cimentó su puesta en marcha: «Somos un negocio pequeño y cercano, con mucho espíritu de barrio, con un punto de canalleo»

De momento, Joint se ha hecho un hueco importante en el panorama cervecero de la Comunidad de Madrid defendiendo una propuesta muy cercana a la calle, barrial, con una imagen diferencial y rompedora donde sus etiquetas son la puerta de entrada a su forma de entender y hacer la cerveza y en el que destaca una idea sobre las demás: «Tener un buen producto es la clave para ganar cuota de mercado»

